01 febr. 2019

ESTHER I CARIDAD, UN EXEMPLE D’ENTREGA I SERVEI A LA COMUNITAT

El pasado domingo en la parroquia Sant Valentí celebramos una eucaristía para dar gracias a Dios por el testimonio de entrega al servicio del pueblo argelino de Caridad y Esther, mártires de nuestro siglo y hermanas con las que hemos convivido algunas de las religiosas del colegio de Terrassa.  Un testimonio que nos llena de esperanza, alegría, reconciliación y paz.

Caridad nació en Santa Cruz de la Salceda (Burgos) el 9 de mayo de 1933. Era la penúltima de doce hijos. Ingresa en la Congregación de Agustinas Misioneras en el año 1955. Toda su vida destacó por su alegría y servicialidad hacia  las personas con las convivió, así lo demostró el tiempo que estuvo en Argel. Esther Paniagua nació en Izagre (León) el 7 de junio de 1949. Era la segunda de las tres hermanas. Ingresa en la Congregación de Agustinas Misioneras siendo muy joven. Las dos estaban en Argelia cuando se desencadenó la crisis de violencia hacia el 1990. Se sabían amenazadas de muerte.  Después de un largo discernimiento, realizado los días previos a su asesinato, todas las hermanas, que formaban la Comunidad, de­ci­die­ron con­ti­nuar en Ar­gel pese a la ex­tre­ma vio­len­cia que se es­ta­ba pro­du­cien­do.  La tarde del 23 de octubre de 1994, día del Domund, salieron juntas a celebrar la Eucaristía en la capilla de las Hermanitas de Foucault, las estaban esperando dos jóvenes, y, cuando se acercaron les dispararon desde muy cerca. Hacía solamente dos semanas que habían decido voluntariamente quedarse en el país a pesar del riesgo que corrían sus vidas. Dos hermanas que supieron, desde una actitud de libertad, optar por el pueblo fomentando la amistad, y haciendo ver que, aunque tengamos distinta religión y cultura, el amor es más fuerte que todas esas posibles divisiones.

El papa Francisco aprobó el pasado sábado 27 de enero el decreto de beatificación de las religiosas agustinas misioneras Caridad Álvarez Martín y Esther Paniagua Alonso, asesinadas en 1994 en Argel, junto a la de los otros 17 sacerdotes y religiosos que murieron entre 1994 y 1996 en Argelia. El Santo Padre reconoció el martirio de las dos españolas y el resto de cristianos que murieron durante los años más duros de la Guerra Civil argelina.

Las hermanas agustinas misioneras Caridad Álvarez y Esther Paniagua, asesinadas en 1994, fueron beatificadas en Orán (Argelia). La beatificación es un reconocimiento a su valentía, entregaron su vida a la misión de Jesús, como lo habían prometido. Para la Congregación de Agustinas, fundada en el siglo XIX, “su beatificación es de gozo y alegría” que compartimos con todos.

Cari y Esther fueron personas como las demás, con sus inquietudes, debilidades… siguieron el camino de San Agustín, inquietas hasta encontrar la Verdad y la hallaron en el encuentro definitivo con Cristo. La canción de Corazón Inquieto refleja lo que fue su vida, especialmente en los momentos más difíciles.